Quiropráctica pediátrica: por qué cada vez más padres llevan a sus hijos al quiropráctico
Alexandre Murat
Doctor en Quiropráctica
“¿No le vas a hacer daño?” Es la primera pregunta que me hacen casi todos los padres cuando entran por la puerta con su hijo en brazos. Los entiendo perfectamente. Yo también soy padre.
La semana pasada vino una madre con su bebé de tres meses. Tortícolis congénita. El pequeño solo giraba la cabeza hacia un lado y ella llevaba semanas sin dormir, preocupada, buscando respuestas. Cuando le expliqué que la presión que iba a aplicar era la misma que usarías para comprobar si un tomate está maduro, se rió. Pero es literalmente así.
Quiropráctica pediátrica: nada que ver con lo que imaginas
Cuando la gente piensa en un quiropráctico, se imagina esos vídeos de crujidos y movimientos bruscos. Normal que les dé reparo traer a un niño. Pero la quiropráctica pediátrica no tiene absolutamente nada que ver con eso.
Con bebés y niños pequeños trabajo con las yemas de los dedos. Presiones suavísimas, sostenidas. Hablamos de gramos de fuerza, no de kilos. A veces los padres ni se dan cuenta de que ya he empezado. Y los bebés, muchas veces, se quedan dormidos en la camilla.
Las articulaciones de un niño son mucho más flexibles que las de un adulto. Su columna está en pleno desarrollo. Por eso las técnicas se adaptan completamente a su edad, su tamaño y su fase de crecimiento. No es una versión “light” de lo que hago con adultos. Es otro enfoque totalmente distinto.
¿Por qué traen los padres a sus hijos?
Después de más de quince años ajustando niños, primero en Francia y ahora aquí en Vila-real, he visto un patrón bastante claro. Los motivos más frecuentes:
- Tortícolis o asimetrías craneales tras el parto, sobre todo en partos instrumentalizados
- Problemas posturales que el pediatra detecta o que los padres notan en casa
- Dolores de crecimiento en piernas y espalda, especialmente entre los 8 y 14 años
- Molestias por las mochilas escolares. Ojo, este es un clásico que veo cada septiembre sin falta
- Revisiones preventivas durante los estirones, porque la columna crece rápido y a veces de forma desigual
No se trata de “curar” nada. Se trata de asegurar que el sistema nervioso y la columna del niño funcionen lo mejor posible durante las etapas en las que más cambian. El cuerpo de un niño tiene una capacidad de adaptación increíble. A veces solo necesita un pequeño empujón. Nunca mejor dicho.
La columna de tu hijo crece más rápido de lo que crees
Hay una cosa que muchos padres no saben: la columna vertebral de un niño no se desarrolla de forma lineal. Hay picos de crecimiento donde pueden ganar varios centímetros en pocas semanas. Y en esos momentos, pequeños desequilibrios pueden amplificarse.
Piénsalo así. ¿Llevas a tu hijo al dentista para revisiones periódicas aunque no le duela nada? Pues tiene sentido hacer lo mismo con su columna. Una valoración funcional a tiempo puede detectar restricciones de movilidad que, si no se corrigen, el cuerpo compensa de formas que luego son más difíciles de abordar.
No digo que todos los niños necesiten ajustes. Digo que una evaluación quiropráctica no hace daño y puede aportar mucha tranquilidad. O detectar algo que merece atención antes de que se convierta en un problema de verdad.
¿Es seguro? Hablemos claro
Entiendo la pregunta. Es tu hijo, es normal querer certezas.
La quiropráctica pediátrica utiliza técnicas específicas validadas para la edad del paciente. Yo me formé seis años en el Institut Franco-Européen de Chiropraxie (IFEC) de Toulouse, una universidad acreditada por el European Council on Chiropractic Education (ECCE), y soy miembro de la European Chiropractors’ Union (ECU). Pero el cuidado pediátrico exige formación adicional: en 2018 completé la certificación Webster Technique y posteriormente el programa de dos años de la International Chiropractic Pediatric Association (ICPA), la asociación internacional de referencia en quiropráctica pediátrica y prenatal. La formación en este campo es rigurosa y específica. Aquí no se improvisa.
Los estudios publicados hasta la fecha muestran un perfil de seguridad muy favorable en manos de quiroprácticos debidamente formados. Los efectos secundarios, cuando los hay, suelen ser leves: un poco de irritabilidad pasajera o somnolencia. Nada diferente a lo que ocurre después de una sesión de fisioterapia infantil.
Lo que nunca hago es forzar. Si un niño llora y no se deja, paramos. Si un bebé está inquieto, esperamos. El respeto al ritmo del niño es parte fundamental de cómo trabajo.
Así es una visita pediátrica en mi consulta
Te cuento cómo funciona para que vengas con las expectativas claras.
Primero hablo contigo. Quiero saber cómo fue el embarazo, el parto, cómo duerme el niño, cómo se mueve, si has notado algo que te preocupe. Luego hago una valoración funcional completa: observo la postura, la movilidad, la simetría, los reflejos si es un bebé.
Si veo que el niño puede beneficiarse de un ajuste, te lo explico antes de hacer nada. Y si no lo necesita, te lo digo también. La verdad es que no tengo ningún interés en que vengas si no hace falta. Esa honestidad es lo que hace que los padres luego vuelvan por iniciativa propia y que me recomienden a otros.
El ajuste en sí dura muy poco. Con bebés, a veces menos de un minuto. Con niños mayores un poco más, pero la técnica siempre se ajusta a lo que cada uno necesita.
Muchos niños acaban pidiéndoles a sus padres que les traigan. Eso me dice más que cualquier estudio.
No esperes a que haya un problema
Si hay algo que he aprendido en todos estos años es que los mejores resultados los veo cuando los padres vienen antes de que algo duela. La quiropráctica infantil funciona mejor como acompañamiento al desarrollo que como último recurso.
Tu hijo está creciendo ahora. Su columna se está formando ahora. No hace falta que haya una molestia concreta para hacer una revisión.
Si quieres saber más sobre para quién es la quiropráctica o conocer en detalle nuestro servicio de embarazo y pediatría, puedes echar un vistazo a esas páginas.
Y si prefieres que lo hablemos en persona, pide cita y trae a tu peque. Sin compromiso, sin presiones. Solo una valoración honesta de cómo está su columna y si podemos ayudarle.
Alexandre Murat
Doctor en Quiropráctica, Alexandre Murat Quiropráctica y Bienestar
Quiropráctico formado en el IFEC Toulouse (6 años). Certificado en Webster Technique e ICPA. Especialista en embarazo, pediatría y kinesiología aplicada. Atiende pacientes de Vila-real y Castellón desde 2018.